Entre estas fragilidades destacan el bajo nivel de reservas, un financiamiento externo costoso, el atraso cambiario y una inflación que sigue en niveles elevados.
Un diagnóstico similar hicieron el Citi, Morgan Stanley, JP Morgan, Barclays y Bank of America, que advirtieron que los países con fundamentos externos más frágiles suelen ser los que enfrentan mayores correcciones cuando se intensifica la incertidumbre global. En ese marco, los analistas remarcaron que la economía argentina aún depende de la reconstrucción de reservas y de la normalización del mercado cambiario para reducir su vulnerabilidad externa.
En el informe del Citi se advierte que una escalada del conflicto podría impulsar el precio del petróleo Brent hacia la zona de los 80 dólares, especialmente si la tensión geopolítica se prolonga. Para la entidad, el impacto no depende únicamente del salto inicial del crudo, sino de la duración del shock energético. “El riesgo es que las crisis petroleras desanclen las expectativas de inflación interna en los mercados emergentes”, señaló el banco.
En el caso argentino, Citi estima que un aumento de 10 dólares en el precio del Brent podría agregar cerca de un punto porcentual a la inflación anual en 2026 y 2027.
Aunque el efecto directo sobre los precios podría parecer moderado frente a las proyecciones actuales de inflación —que el mercado ubica cerca del 22% anual—, el mayor riesgo radica en un cambio abrupto en el humor de los inversores.
El informe también advierte que las economías con bajos niveles de reservas internacionales son particularmente vulnerables ante episodios de volatilidad global. “Países con reservas de divisas limitadas, como Argentina, Sri Lanka, Pakistán y Turquía, enfrentan mayores riesgos de salidas repentinas de capital y depreciación de sus monedas”, señaló el Citi.
En ese escenario, el shock petrolero podría impactar no solo a través de los precios internos sino también mediante movimientos en las monedas, en las tasas de interés y en los mercados de deuda.


