Con una inflación que no deja de subir, el poder adquisitivo de los salarios no repunta

El poder adquisitivo de los salarios sigue perdiendo capacidad de compra frente a una inflación que no para de subir de manera consecutiva desde hace 10 meses. De acuerdo al último informe del Indec, los salarios de febrero tuvieron una variación del 2,4% cuando la suba de precios para el mismo período se ubicó en el 2,9%. La merma en el poder adquisitivo fue de 0,5 puntos porcentuales. La caída fue mucho más abultada al analizar solamente los ingresos de los asalariados privados con una variación del 1,6%, por ende, una pérdida de su poder adquisitivo de 1,3 puntos porcentuales. El sector público también profundizó su rezago.

De acuerdo al último informe del Indec, el índice de salarios de febrero se incrementó 2,4% mensual y 35,8% interanual. El indicador acumularía una suba de 5,0% con respecto a diciembre de 2025. Pero la clave de lectura para este informe es salirse de los promedios y analizar el desagregado de los indicadores.

El crecimiento mensual informado por el organismo oficial se explica por un alza del 1,6% en el sector privado registrado, una suba del 2,3% para los estatales y del 4,6% en el sector privado no registrado. El problema con éste último dato es que presenta un rezago de seis meses, además de que los trabajadores informales suelen cobran un 44% menos que quienes se desempeñan en relación de dependencia, según el análisis realizado por Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma.

Los trabajadores públicos

El sector de los empleados estatales también sigue para atrás en cuanto a su poder adquisitivo. En febrero de 2026, el índice de salarios del subsector público nacional registró una suba mensual de 0,6% respecto al mes anterior, cuando la inflación había sido de 2,9%. Para el caso del subsector público provincial, el aumento fue del 2,9%, un emparde con la inflación oficial.

“Las variaciones interanuales de ambos índices fueron de 21,3% y 30,3%, respectivamente. Por último, las variaciones acumuladas respecto de diciembre del año anterior fueron de 2,7% para el subsector público nacional y de 4,7% para el subsector público provincial”, sostuvo el Indec. Ambos datos por debajo del avance del 5,9% inflacionario.

Al contabilizar todos los meses que Milei lleva al frente del Poder Ejecutivo, la cuenta da que cada trabajador estatal perdió 10,7 millones de pesos de bolsilloEl análisis corresponde al Mirador de la Actividad del Trabajo y la Economía (MATE). El mismo cálculo realizaron para los trabajadores privados, con una pérdida acumulada de 2,1 millones de pesos.

En los últimos dos años, los trabajadores informales pasaron del 41,4% al 43% del total de ocupados. La suba se explicó por el crecimiento de los cuentapropistas y de las personas con menos calificación y nivel educativo. A su vez, quienes realizan tareas por cuenta propia en la informalidad pasaron del 14,1% al 15,7% del total de ocupados en solo dos años. “Si el desempleo no subió más fue gracias a ello. No es el mercado el que demanda esas tareas, son los trabajadores que están obligados a hacer algo”, explicó Luis Campos, investigar de la CTA Autónoma.

El aumento de la informalidad fue muy importante entre los trabajadores con menos nivel educativo (secundario completo o incompleto), que representaron casi el 80% de los informales. En las mujeres jóvenes (hasta 29 años) la informalidad llegó a casi el 60% del total de ocupadas, mientras que en los varones de la misma edad se ubicó en el 55,7%.

“Para los jóvenes (y no tanto), la informalidad es la forma más habitual de insertarse en el mercado laboral. Sin embargo, quienes explican el crecimiento de la informalidad en estos dos años son los trabajadores de entre 30 y 64 años. El mercado laboral se está precarizando para todas las franjas de edad, no solo para los jóvenes”, agregó Campos.

La precarización incide en los niveles de ingresos. Los sueldos de los ocupados informales son un 44,7% más bajo que el de los formales (cobran un poco más de la mitad). “Una de las promesas de la ley bases fue que iba a facilitar la creación de empleo y la formalización del existente. En realidad, lo único que hizo fue generar incentivos para el crecimiento de la informalidad, sobre todo en sectores de baja productividad”, concluyó el investigador.

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