El clima en Racing Club atraviesa horas de máxima tensión. Tras la oficialización de la salida de Gustavo Costas, un grupo de hinchas se acercó al Cilindro de Avellaneda para expresar su descontento, que tuvo como protagonista la despedida del ahora exentrenador, pero también un marcado rechazo hacia la actual dirigencia.
En un gesto de despedida, Gustavo Costas fue a saludar a los hinchas de Racing que se hicieron presentes en las inmediaciones del estadio para brindarle su apoyo. Sin embargo, el ambiente rápidamente se cargó de hostilidad hacia la cúpula directiva. Los cánticos fueron claros y contundentes: «Gustavo es Racing, Milito no», se escuchó con fuerza, marcando la distancia entre el sentir popular y la gestión actual.
La situación escaló en intensidad durante la manifestación. Según describieron simpatizantes a Doble Amarilla el desborde tuvo un detonante puntual: «Mientras transitaba la manifestación de manera pacífica, algunos empleados de seguridad comenzaron a reírse». Esta actitud, tomada como una provocación directa por los presentes, derivó en un forcejeo que terminó con el portón de ingreso forzado y los manifestantes ingresando a las instalaciones del estadio.
La protesta continuó durante toda la mañana, donde los gritos de guerra contra el presidente fueron constantes. Entre la multitud que rodeaba el Cilindro, se replicaron consignas como: «Milito botón», «Con Costas no se jode», «La comisión se va a la p…» y «Llamá a elecciones». Mientras los simpatizantes tomaban el control de los accesos, el grito unánime resonaba con fuerza: «Con Racing no se jode».
La jornada cierra una de las páginas más calientes de los últimos tiempos en Avellaneda, dejando un escenario de incertidumbre y un profundo distanciamiento entre una parte importante de la hinchada y la actual conducción del club.