Durante los últimos dos años, el poder de compra de los salarios volvió a deteriorarse frente a uno de los gastos más cotidianos para millones de trabajadores: el combustible.
Al mismo tiempo, crece la cantidad de personas que no pueden afrontar sus deudas y el recorte presupuestario a las universidades nacionales coincide con una fuerte caída en la recaudación del impuesto sobre los Bienes Personales. Ese es el panorama que describe el último informe elaborado por el Instituto Argentina Grande, que reúne una serie de indicadores sobre la evolución de la economía argentina.
Los salarios perdieron capacidad para comprar combustible
Uno de los datos más llamativos del informe muestra el deterioro del poder adquisitivo medido en litros de nafta. Mientras que en noviembre de 2023, el salario mediano del sector privado registrado alcanzaba para llenar 26,3 tanques de 50 litros de nafta súper, en julio de 2026 apenas permite comprar 16,4 tanques. La pérdida equivale a casi diez tanques menos en poco más de dos años.
La morosidad sigue creciendo y ya alcanza a uno de cada ocho argentinos
Otro de los focos del relevamiento es el fuerte incremento de la mora crediticia. De acuerdo con los datos analizados, 12 de cada 100 argentinos se encuentran en situación de mora, mientras que en apenas un año se incorporaron casi 2,4 millones de nuevos deudores morosos.
El fenómeno se observa tanto en entidades bancarias como no bancarias, aunque el deterioro resulta especialmente marcado en las cadenas de electrodomésticos. Allí, la tasa de irregularidad ya alcanza el 50%, lo que significa que uno de cada dos préstamos otorgados para la compra de bienes de consumo no se cancela en los plazos previstos. El estudio vinculó este escenario con tasas de financiamiento elevadas y una pérdida del ingreso real de los hogares.
El recorte universitario frente a la baja de impuestos
El informe también establece una comparación entre la reducción de la recaudación por el impuesto sobre los Bienes Personales y el ajuste aplicado sobre las universidades nacionales.
Según el trabajo, la disminución de las alícuotas impulsada tras el blanqueo de capitales de 2025 implicó resignar alrededor de $3,2 billones de ingresos fiscales a valores constantes. Esa cifra supera los $2,4 billones que, de acuerdo con el relevamiento, dejaron de recibir las universidades nacionales durante el mismo período.
El IAG sostiene que los recursos que el Estado dejó de recaudar por la reducción del impuesto habrían alcanzado para cubrir el ajuste presupuestario aplicado sobre el sistema universitario e incluso generar un excedente.
El informe reúne tres indicadores que, aunque pertenecen a ámbitos diferentes, describen una misma dinámica económica: el deterioro del poder de compra de los salarios, el aumento de las dificultades para cumplir con las obligaciones financieras y el impacto que las decisiones sobre impuestos tienen en áreas sensibles como la educación superior.
En conjunto, los datos muestran cómo la evolución de los ingresos laborales quedó rezagada frente a algunos precios clave de la economía, mientras crecen las dificultades de las familias para sostener el consumo y el acceso al crédito.