Tras la aprobación de la reforma laboral en Diputados (debe regresar ahora al Senado porque se eliminó el Artículo 44) los representantes de los trabajadores comienzan a discutir el camino a seguir para resistir su implementación.
En ese sentido los gremios más duros comenzaron a presionar al triunvirato que conduce la Confederación General del Trabajo (CGT) para profundizar el plan de lucha y avanzar hacia un paro general por 36 horas. Sin embargo en la cúpula de la central sindical apuestan por un camino alternativo y analizan la posibilidad de judicializar y plantear la inconstitucionalidad de la ley una vez que sea promulgada en el Boletín Oficial.