La Canasta básica de una familia tipo $1.470.000 para no se pobre

La canasta básica total subió de precio 2,5 por ciento en abril y una familia tipo necesitó 1.469.768 pesos para no ser considerada pobre, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo, salarios que corren detrás de los precios y una economía que continúa mostrando señales de estancamiento.

Al mismo tiempo, la canasta básica alimentaria aumentó 1,1 por ciento y un hogar de cuatro integrantes requirió 665.053 pesos para no caer en la indigencia.

Los datos fueron publicados este jueves por el Indec en el informe de valorización mensual de la canasta básica alimentaria y de la canasta básica total para el Gran Buenos Aires. Allí se detalló que la línea de pobreza para un adulto equivalente quedó en 475.653 pesos mensuales, mientras que la línea de indigencia se ubicó en 215.228 pesos.

La aceleración de la canasta total volvió a mostrar una dinámica distinta respecto de los alimentos. Mientras la canasta alimentaria tuvo un incremento moderado, los gastos asociados a servicios, transporte, tarifas y otros consumos básicos continuaron presionando sobre el presupuesto de los hogares. El resultado es una situación en la que, aun con una desaceleración parcial de algunos precios, el costo general de vida sigue creciendo por encima de la capacidad de compra de amplios sectores de trabajadores y jubilados.

En términos interanuales, tanto la canasta básica alimentaria como la total acumularon un incremento de 32,4 por ciento. En lo que va del año, la canasta que mide la pobreza avanzó 12,3 por ciento, mientras que la alimentaria acumuló 12,8.

El dato también expone que la inflación golpea con más fuerza a los hogares de menores ingresos. Mientras la canasta básica alimentaria acumuló una suba de 12,8 por ciento en lo que va del año, la inflación general avanzó 12,3, una diferencia que refleja que los consumos esenciales continúan aumentando por encima del promedio. En otras palabras, los sectores más vulnerables destinan una mayor proporción de sus ingresos a bienes básicos que siguen mostrando incrementos elevados, lo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo.

El informe oficial detalló además que un hogar de tres integrantes necesitó 1.170.106 pesos para no ser pobre, mientras que una familia de cinco personas requirió 1.545.872 pesos mensuales. En el caso de la indigencia, esos mismos hogares necesitaron 529.460 y 699.490 pesos respectivamente para cubrir únicamente la canasta alimentaria mínima.

La publicación se conoció en medio de un escenario económico atravesado por el freno del consumo y la debilidad de la actividad. Aunque el Gobierno insiste en destacar la desaceleración inflacionaria respecto de los picos registrados en 2024, distintos indicadores muestran que la mejora no logró traducirse en una recuperación sostenida de los ingresos reales. La combinación entre salarios rezagados, aumentos tarifarios y caída de la actividad sigue impactando sobre el poder de compra.

En paralelo, distintos sectores productivos vienen alertando por un mercado interno debilitado. La industria manufacturera, la construcción y el comercio continúan operando con niveles de actividad inferiores a los registrados antes del cambio de gobierno.

La evolución de estas canastas se transformó en uno de los principales termómetros sociales de la economía argentina. Más allá de la desaceleración de algunos índices de inflación mensual, el dato refleja que una parte importante de los hogares continúa necesitando ingresos cada vez más elevados para cubrir gastos básicos, en un contexto donde el empleo privado no muestra una recuperación contundente y el consumo sigue sin reaccionar.

Entradas relacionadas