En un insólito intento por convencer al electorado de cara a las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre, el presidente Donald Trump anunció la propuesta de otorgar un «dividendo Trump» de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si el Partido Republicano logra mantener el control del Congreso. La iniciativa, presentada durante la primera convención de mitad de legislatura de la historia de la fuerza conservadora en Dallas, tendría un costo estimado de alrededor de 1,35 billones de dólares para un universo cercano a los 270 millones de adultos en el país. Sin embargo, no quedó precisado de inmediato cómo se llevarían a cabo dichos pagos ni si la medida resultaría legal.
Durante un discurso en horario de máxima audiencia que se extendió por una hora y 45 minutos, el mandatario se jactó de haber completado «los dos mejores años de la historia de la presidencia», situándose en el eje central de la contienda electoral a pesar de sus índices de aprobación en mínimo histórico. Frente a la insatisfacción de los votantes por el costo de la vida y el conflicto militar con Irán, Trump buscó movilizar a sus seguidores.
«Si entregamos el futuro de Estados Unidos a los demócratas de izquierda radical, nuestra nación se pasará la próxima década simplemente recuperándose», afirmó el presidente, para luego añadir: «Voten a los republicanos y estaremos muy por delante del resto del mundo durante generaciones». En esa misma línea, el mandatario pidió abiertamente al público: «Les pido que imaginen que mi nombre figura en la papeleta».
Tensiones internas, estrategia electoral y el impacto de la guerra en Irán
El encuentro político de dos días en Dallas, calificado de forma informal como «Trumpapalooza» por el presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters, puso de manifiesto hasta qué punto la suerte de los republicanos permanece ligada a la figura del mandatario. No obstante, la cita reflejó una compleja disyuntiva para los candidatos del partido que enfrentan elecciones difíciles y necesitan distanciarse de la Casa Blanca para atraer a votantes independientes alejados del oficialismo, sin descontentar a los seguidores más fieles del movimiento.
Debido a este escenario, varios legisladores optaron por no asistir a la convención, entre ellos el diputado Tom Barrett de Míchigan, el senador Dan Sullivan de Alaska y la senadora Susan Collins de Maine, quienes disputan contiendas competitivas contra rivales demócratas.
Aunque los dirigentes republicanos promovieron la convención como una oportunidad para difundir la agenda política de la administración, la mayoría de los primeros oradores centró sus intervenciones en atacar a la oposición mediante temas del gusto de la base partidaria, como la seguridad fronteriza y las mujeres transgénero en el deporte. En contraste, prioridades ciudadanas como la inflación y la guerra en Irán recibieron menor atención.
Por su parte, Trump defendió los ataques lanzados contra Teherán alegando que buscaban impedir el desarrollo de un arma nuclear en Irán, al tiempo que prometió una reducción en los precios del petróleo tras ganar la guerra. Sin embargo, a más de seis meses de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel, el conflicto no muestra señales de concluir y diversos analistas sostienen que el programa nuclear iraní no ha sido eliminado, mientras que Teherán niega buscar el armamento atómico.