La realidad cotidiana —desde el supermercado hasta el transporte y los servicios esenciales— confirma lo que muestran las estadísticas oficiales: cada mes supone un esfuerzo mayor para llegar a fin de mes, mientras los programas sociales, jubilaciones y salarios públicos siguen perdiendo capacidad de compra.
Preocupante: cuánto necesitó una familia tipo para no ser pobre en noviembre