El Presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió ante un auditorio de empresarios en la Bolsa de Comercio de Mendoza que la actividad económica se expande por debajo de lo proyectado. Acompañado por el Gobernador Alfredo Cornejo, el funcionario señaló que el PBI avanza «en torno al 2% anual, mucho más lento de lo que desearíamos».
Más allá de los factores macroeconómicos, Bausili puso el foco en un elemento subjetivo: el «miedo o estrés postraumático» que arrastran los agentes económicos tras las recurrentes crisis argentinas. Ese estado de alerta, explicó, impulsa a empresas y ahorristas a resguardarse ante eventuales escenarios adversos, en lugar de comprometer recursos en ampliaciones productivas o inversiones de largo plazo.
El funcionario también analizó el rol del sistema financiero y admitió que los bancos aún no muestran una clara disposición a otorgar préstamos. «No están desesperadas por prestar», sostuvo, y reconoció que la normativa vigente impone ciertas trabas. No obstante, tras los anuncios del equipo económico de esta semana, las entidades pueden afectar hasta el 15% de sus depósitos en dólares al crédito para empresas exportadoras que garanticen generación de divisas.
Bausili remarcó que la meta oficial es encauzar el ahorro privado —que durante años permaneció inactivo o «bajo el colchón»— hacia proyectos productivos, especialmente en infraestructura y construcción. Además, adelantó que el Gobierno profundizará la desregulación económica para reducir la incertidumbre y consolidar un escenario estable hacia 2027.
Consultado por la inflación de julio (2,1% según el INDEC), proyectó que la desaceleración retomará su tendencia tras el efecto estacional del turismo. Cornejo, por su parte, respaldó el rumbo nacional y la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, orientada a restringir el financiamiento al Tesoro. Bausili cerró su exposición planteando que la estabilidad macro permitirá modificar expectativas y habilitar decisiones de inversión con horizonte más extenso.