En lo que representa uno de los capítulos de sospechas de corrupción más escandalosos en lo que va de la gestión de Javier Milei, y tras un proceso signado por el amiguimos y con muchas irregularidades, el Gobierno nacional puso fin a la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay.
A través de la Resolución 36/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn), publicada este viernes en el Boletín Oficial, se confirmó que la empresa belga Jan De Nul —asociada a la firma local Servimagnus— continuará al frente de la Vía Navegable Troncal durante los próximos 25 años.
El proceso, lejos de la transparencia prometida, estuvo signado por denuncias de irregularidades y un entramado de amiguismo que apunta directamente al corazón del poder en la Casa Rosada. La Hidrovía es la mayor autopista de la economía nacional: por allí ingresa el 80% de los dólares por exportaciones del país y se concentra la actividad de unas 60 terminales portuarias.
Detrás de la adjudicación formal a Jan De Nul, se esconde el verdadero negocio millonario de la subcontratación, diseñado a la medida de los empresarios amigos del poder. Según reveló el periodista Alejandro Bercovich en C5N, el Grupo Neuss figura como el principal beneficiario que florecerá «aguas abajo» tras la firma del contrato.
«Ahí están los hermanos Neuss, muy influyentes por su amistad con Santiago Caputo, que vienen ya construyendo un emporio eléctrico como no se forjaba en la Argentina desde los años ’90», detalló el cronista.
Al quedarse con el dragado y balizamiento, Jan De Nul está obligada a contratar a terceras empresas para garantizar los servicios. Es allí donde entra Neuss Capital como subcontratista de una caja que permite facturar entre u$s200 y u$s300 millones al año.
En este selecto club de beneficiados aparecen también los grupos detrás de apellidos con fuerte peso e influencia, como Gustavo Elías, Juan Ondarcuhu y la familia Román (dueños de Servimagnus), cuya heredera, Karina Román, estrechó lazos con el poder económico en el Foro Llao Llao de Eduardo Elsztain.
Hidrovía: las desorbitantes cifras de una concesión a medida
Desde el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, intentaron maquillar el escándalo celebrando la adjudicación como una «licitación histórica» y destacando una supuesta reducción del 13,5% en costos logísticos, además de vanagloriarse de que el proceso cerró sin impugnaciones formales.
Sin embargo, las proyecciones económicas oficiales de la Anpyn dejan en claro el tamaño del botín que se repartirá el amiguismo empresarial:
-
Facturación anual estimada: u$s628 millones promedio para la concesionaria.
-
Ingresos acumulados totales: Más de u$s15.700 millones a lo largo de los 25 años de contrato.
-
Esquema de ganancias: El consorcio concentrará sus inversiones los primeros siete años y alcanzará su pico de máxima rentabilidad a partir del año dieciséis.
El contrato definitivo se sellará en los próximos 30 días bajo un esquema de obra pública por peaje que, para colmo, incluye una cláusula de prórroga de hasta 5 años más.
Con las cartas echadas y el Boletín Oficial consumado, el Gobierno libertario terminó de consolidar la entrega del control del comercio exterior argentino a un entramado de contratistas fuertemente vinculados a sus propios círculos de influencia política.