El modus operandi y los testimonios de las víctimas
Los relatos de las víctimas, que declararon en Cámara Gesell, describen un patrón de conducta que se repetía en distintos escenarios: el departamento de Porcel en el piso 26 de la Torre Le Parc, otro departamento frente a ese edificio, propiedad de su madre, y una oficina en un edificio emblemático de Retiro.
Según los testimonios, las reuniones comenzaban como «juntadas» organizadas por el empresario, quien proveía bebidas alcohólicas como vodka y tequila, e incentivaba a los chicos a beber en «competencias de resistencia» a cambio de dinero.
«Si te tomás todo este vaso, yo te doy $1000», relató una de las víctimas, sobre lo que le habría dicho el acusado. Además, les transfería dinero a billeteras virtuales para que hicieran apuestas online.
En una de esas reuniones, Marcelo Porcel habría ofrecido una suma de dinero a quienes corrieran desnudos alrededor de una mesa: «Lo hicimos todos menos uno», contó uno de los adolescentes. Los testimonios también mencionan situaciones de contacto físico, como masajes, que varios de los chicos sufrieron.
En el celular secuestrado a Porcel, los investigadores encontraron imágenes de contenido sexual, entre esas fotos había capturas de videos de una cámara de seguridad colocada en el baño de una de las casas. Algunas de las víctimas ya son mayores de edad, porque cumplieron años durante el avance de la causa.
